Fotografía del evento de la Alcaldía de Bucaramanga, por Andrés Parales.
Un día en un servicio de policía de rutina, había un evento organizado por la alcaldía que buscaba unir a las personas y fortalecer los lazos entre la comunidad. Llegamos con mi patrullero, listos para cuidar y velar por la seguridad de todos. Éramos varios policías destinados a ese servicio, pero algo extraordinario sucedió.
Mientras caminábamos por el lugar, nos dimos cuenta de un grupo de niños que jugaban animadamente al clásico juego de policías y ladrones. La energía y la alegría que emanaban de ellos eran contagiosas. Fue entonces cuando una idea espontánea se apoderó de nosotros: ¿y si hacíamos algo diferente?
Fotografía del evento de la Alcaldía de Bucaramanga, por Andrés Parales.
En medio de esa diversión, alguien capturó esos momentos mágicos en unas fotos. Mirando esas imágenes, recordé por qué quería prestar servicio militar en policía. Más allá de los uniformes y las responsabilidades, este trabajo se trata de cuidar y proteger a la comunidad. La conexión genuina con las personas es lo que realmente marca la diferencia.
Fotografía del evento de la Alcaldía de Bucaramanga, por Andrés Parales.
Esas fotos se convirtieron en un hermoso recuerdo, un testimonio de la verdadera esencia de ser policía. Muchas veces, estos actos cotidianos de cercanía con la comunidad no se destacan lo suficiente. Esto me lleva a reflexionar sobre la importancia de compartir estas experiencias para inspirar a otros y recordarles que la policía está aquí para servir y proteger de una manera cálida y humana.
Entonces, en medio de risas y juegos, planteamos la pregunta: "¿Quién quiere jugar?". Porque, al final del día, la verdadera esencia de ser policía es estar allí para la comunidad, construir puentes de confianza y crear recuerdos que perdurarán en el corazón de todos.


