Tiempos de Promesas y Esperanza: Una Historia Basada en Hechos Reales. | Por Andrés Parales

1

 


Para la última persona que logro tener mi corazón... 


Hoy, en el año 2021, quiero recordarte una promesa que hice cuando nuestros corazones se encontraron por primera vez, y tus ojos se convirtieron en el faro de mi vida. A pesar de las dificultades y los desafíos que el mundo ha puesto en nuestro camino, quiero reiterarte mi compromiso inquebrantable contigo.


Prometi amarte con la misma pasión y dedicación que sentí en el momento en que nuestros caminos se cruzaron. A pesar de la distancia que nos separa, este amor que compartimos es más fuerte que cualquier obstáculo. Juntos superamos el primer año de nuestra historia de amor, un año que estuvo lleno de risas y lágrimas, y que demostró que nuestro lazo es verdadero y especial.


El 3 de mayo de 2021, cerca del colegio donde ambos compartimos momentos inolvidables, decidimos sellar nuestra promesa de amor. Ese día, el sol brillaba como nunca, y el viento soplaba suavemente, como si el universo mismo estuviera celebrando nuestro compromiso. Fue un lugar lleno de significado para nosotros, un lugar donde compartimos risas, secretos y sueños.


Lo que me enamoró profundamente de ti, fue ese brillo especial en tus ojos cada vez que me mirabas. En tu mirada encontré un reflejo de mi propio ser, un vínculo que iba más allá de las palabras. Tus ojos eran como ventanas hacia tu alma, y a través de ellos, pude ver la pureza, la pasión y la autenticidad que irradiabas. 


Aquel día, al sellar nuestra promesa, reafirmamos nuestro amor y compromiso el uno al otro. Prometimos cuidarnos, apoyarnos y amarnos, sin importar las circunstancias que la vida pusiera en nuestro camino. Ese fue el día en que nuestros destinos se entrelazaron de manera irrevocable, un día que atesoro en el rincón más profundo de mi corazón.


Los años pueden pasar, la distancia puede separarnos físicamente, pero el amor que compartimos en ese momento y en cada instante que le ha seguido, sigue creciendo y fortaleciéndose. Cada día que pasa, encuentro más razones para amarte y valorarte, y cada día que pasa, confirmo que nuestra promesa de amor es eterna. 


Esa mirada coqueta y tu brillo en los ojos ha sido mi guía, mi inspiración y mi refugio. No importa dónde nos lleve la vida, siempre encontraré mi hogar en tus ojos, en ese amor inquebrantable que compartimos.


Recuerdo claramente aquellos momentos en los que ambos enfrentamos los momentos más difíciles de nuestras vidas. En esos días, nuestros ojos se volvían hacia el cielo, buscando respuestas y esperanza en medio de la adversidad. Pero juntos, logramos convertir la tierra en un lugar mejor para los dos, mientras aún encontrábamos tiempo para mirar el cielo y soñar juntos.


El día en que entraste en mi vida, fue como si el mundo entero se iluminara de repente. Después de luchar tanto, finalmente lograste abrirte camino hacia mi corazón, y experimenté la felicidad más profunda que jamás había conocido. Pero, como a veces sucede, cuando tenemos algo valioso, tendemos a descuidarlo sin intención. Esto es lo que nos pasó a nosotros, y nuestro amor comenzó a desvanecerse lentamente. Sin embargo, lo bueno es que también comenzamos a recuperarlo poco a poco.


Pero, como si el destino tuviera otros planes, un accidente se interpuso en nuestro camino y amenazó con destruir todo lo que habíamos reconstruido. Las heridas emocionales que dejó ese accidente nos llevaron a perdernos el uno al otro. Perdí contacto contigo, y cada día desde entonces ha sido una eterna espera para volver a ver tu rostro y escuchar tu voz.


Mis pensamientos están llenos de ti, de los momentos que compartimos y de los sueños que construimos juntos. Sigo soñando que algún día regresarás a mi vida, que podremos volver a mirar el cielo juntos y recordar los días en que éramos invencibles. Pero también sé que la vida a veces toma caminos misteriosos, y nuestras historias pueden tomar giros inesperados.


A pesar de las incertidumbres, el amor que sentí por ti y que sigo sintiendo es eterno. Aunque el tiempo y la distancia hayan creado obstáculos, el recuerdo de nuestro amor sigue siendo un faro en mi vida. No importa dónde estés o qué te depara el futuro, siempre llevaré tu recuerdo en mi corazón y seguiré deseando que vuelvas a mi vida.


Cuando te conocí, te prometí que siempre estaría a tu lado, sin importar las circunstancias. Juntos convertimos los momentos más oscuros en una experiencia más luminosa y, aunque nos perdimos en el camino, mi promesa de amor y esperanza sigue siendo la misma. Siempre estaré aquí, esperando el día en que volvamos a mirar el cielo juntos.


Autor: Andrés Parales

Tal vez te interesen estas entradas

1 comentario

CANAL DE YOUTUBE